por Equipo Comunicaciones

“Ser parte de un ensayo clínico es una experiencia única”

Última actualización hace 2 semanas

Participar de un ensayo clínico es una forma de colaborar con el avance de la medicina. Así lo sostiene Santiago Vargas, quien participó de una investigación para la vacuna del dengue en el Instituto Caimed de México

“Yo no estaba enfermo, participar era algo más para el futuro, era interesante porque si aprobaban la vacuna, podría traerme beneficios”, empieza contando su experiencia Santiago, hoy de 19 años y que participó del estudio el año pasado. 

Conoció sobre la investigación a través de la Dra. Mónica Carrascal y no lo dudó. Primero investigó bastante para estar seguro, y una vez informado se registró para comenzar el proceso. 

“Fueron varios días. Cinco en la primera parte que fue de registro, para que vieran como estaba de salud, luego se me hizo un pequeño estudio inicial. Posteriormente se me aplicó la vacuna que estaban probando. Luego tuve que regresar como al mes para que me volvieran a sacar sangre para ver cuáles habían sido los cambios.Y finalmente a los dos meses para otra dosis y hacer análisis después de la segunda vacuna”, cuenta entusiasmado y continúa: “Nunca me habían sacado sangre en mi vida, tenía un pequeño nerviosismo. La atención estuvo bastante bien, sentí todo el tiempo el apoyo. Todo el tiempo me platicaban más a fondo sobre lo que iba a pasar, que iban a hacer, fueron muy cuidadosos.

La importancia de participar

“Yo le recomendaría  a las personas que participen porque es una experiencia única. Todo es muy cuidado y profesional y en cierto modo eso te hace sentir seguro con lo que está pasando. Estás ayudando a una causa y a la medicina y eso te brinda cierto orgullo”. 

Esa es la opinión de Santiago, quien se mostró muy conforme y seguro con la atención de los médicos.  Es por ello, que le aconsejó a sus amigos participar y en ese proceso pudo darse con el desconocimiento que existe acerca de estos procedimientos.

“Les comenté a mis amigos lo que hice. Les platicaba y creían que era algo inseguro. A un par de amigos les comenté y le contaron a sus papás y a los dos les dijeron que no podían participar porque no estaban muy seguros de cuáles eran las contra-indicaciones que iba a tener. Me di cuenta de que por lo menos dentro de mi grupo de amigos está esta percepción de los estudios como algo malo”.

En el instituto me dieron un folleto con toda la información de la vacuna y su historial médico, yo lo usaba para enseñárselos a mis amigos, pero no cambió mucho el resultado.

El tema de la promoción de los estudios podría hacerse de una manera diferente, por ejemplo a través de conferencias, algo más cara a cara para que la persona que quiera participar tenga más relación con la persona que va a hacer los estudios y que puedan contestar sus preguntas directamente ahí”, reflexiona y concluye:  “Yo les diría que participen por este sentido de ayuda a la medicina. Tenemos la oportunidad de ayudar a los estudios, está padre poder apoyarlos. Y también por los beneficios que te trae el estudio. Si no te toca un placebo al final estás ayudándote médicamente y pudiendo evitar problemas para el futuro.”